Voy a confiarte, amada - Rubén Darío
Voy a confiarte, amada,
uno de los secretos
que mas me martirizan. Es el caso
que a las veces mi ceño
tiene en un punto mismo
de cólera y esplín los fruncimientos.
O callo como un mudo,
o charlo como un necio,
salpicando el discurso
de burlas, carcajadas y dicterios.
Que me miran? Agravio.
Me han hablado? Zahiero.
Medio loco de atar, medio sonámbulo,
con mi poco de cuerdo.
¡Cómo bailan en ronda y remolino,
por las cuatro paredes del cerebro
repicando a compás sus consonantes,
mil endiablados versos
que imitan, en sus cláusulas y ritmos,
las músicas macabras de los muertos!
Y cómo se atropellan,
para saltar a un tiempo,
las estrofas sombrías,
de vocablos sangrientos,
que me suele enseñar la musa pálida,
la triste musa de los días negros!
Yo soy así. ¡Qué se hace! ¡Boberías
de soñador neurótico y enfermo!
Quieres saber acaso
la causa del misterio?
Una estatua de carne
me envenenó la vida con sus besos.
Y tenía tus labios, lindos, rojos,
y tenía tus ojos, grandes, bellos...
COMENTARIO DEL POEMA: Este poema explica como se da el proceso para crear un verso, por medio de comparaciones se da a entender como surgen las palabras y se van sucediendo en la mente del autor, "por las cuatro paredes del cerebro", "mil endiablados versos"; al final se describe la causa de todo este jaleo: "una estatua de carne" que "tenía tus labios y tenía tus ojos". Como todo un amor vehemente nos provoca el hacer "boberías de soñador neurótico y enfermo".
Darío, R.(1885).Antologia poetica. México: EUROLIBER, S.A.
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