En este
dolido poemario de La Amada inmóvil,
de Amado Nervo comienza cada una de las 10 partes en que se divide el poemario
con una serie de pensamientos tomados de escritores. Su poemario oscila del
desconsuelo a la esperanza, de la idea de la pérdida por la contingencia del
mundo físico y el miedo a la aniquilación del alma, hasta la esperanza en la
eternidad, ofrecida en el mensaje de Cristo, mientras sufre profundamente,
lucha por recordar a Ana al paso del tiempo.
MI SECRETO DE AMADO NERVO
¿Mi secreto? ¡Es tan triste! Estoy perdido
de amores por un ser desaparecido,
por un alma liberta,
que diez años fue mía, y que se ha ido...
¿Mi secreto? Te lo diré al oído:
¡Estoy enamorado de una muerta!
¿Comprendes -tú que buscas los visibles
transportes, las reales, las tangibles
caricias de la hembra, que se plasma
a todos tus deseos invencibles-
ese imposible de los imposibles
de adorar a un fantasma?
¡Pues tal mi vida es y tal ha sido
y será!
Si por mí sólo ha latido
su noble corazón, hoy mudo y yerto,
¿he de mostrarme desagradecido
y olvidarla, no más porque ha partido
y dejarla, no más porque se ha muerto?
de amores por un ser desaparecido,
por un alma liberta,
que diez años fue mía, y que se ha ido...
¿Mi secreto? Te lo diré al oído:
¡Estoy enamorado de una muerta!
¿Comprendes -tú que buscas los visibles
transportes, las reales, las tangibles
caricias de la hembra, que se plasma
a todos tus deseos invencibles-
ese imposible de los imposibles
de adorar a un fantasma?
¡Pues tal mi vida es y tal ha sido
y será!
Si por mí sólo ha latido
su noble corazón, hoy mudo y yerto,
¿he de mostrarme desagradecido
y olvidarla, no más porque ha partido
y dejarla, no más porque se ha muerto?
El poema nos
hace referencia del desconsuelo que tiene Amado Nervo de cuando
desgraciadamente pierde a su esposa, y aunque ya no exista en el mundo físico,
él aún la recuerda y la sigue amando a pesar de que ya no se encuentra con él.
Ahora él solo piensa en ella sin importar nada, no sólo porque ya está muerta
se olvidará de Ana y la dejará para siempre. A pesar de todo él siempre la
recordará, adorará y añorará sin importar que ya no la vuelva a ver.
Nervo, A. (1912). La Amada inmóvil. México: Fondo de
Cultura Económica. Pág. 112
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