Laura Raquel Ramírez Rodríguez

jueves, 10 de enero de 2013

Amanecer de los sentidos. Antología personal de Alberto Blanco.


El libro Amanecer de los sentidos, antología personal como el titulo lo dice, nos habla más de los sentidos. Los cuales, sabemos están presentes pero solo podemos sentirlos a través de nuestro cuerpo. Saber de su existencia y percibirlos. Nos señala poemas titulados con el nombre de algún animal, en especial las aves. También habla de algunos meces del año, colores y otros temas de naturaleza.


CANCIÓN DE DICIEMBRE
Qué voluntad de permanencia
la de este viejo pirú desabrigado
que contra toda ley se sostiene
de pie sobre el asfalto. Ya tiene
seco el tronco pero tenaz ocupa
el espacio y el tiempo, meciendo
la breve sombra de lo que fue
alguna vez la copa sorprendente.

El poema nos da a entender los deseos y voluntades de un anciano. A pesar de las adversidades sigue de pie y como si nada. Aunque con el paso del tiempo ya esta viejo, no significa impedimento alguno para seguir realizando sus sueños. Quizá ahora, solo contemplando esos triunfos o logros obtenidos. Simplemente ahora son recuerdos de lo que algún día fue lo máximo y el sobresaliente de los demás.

UN PEQUEÑO MENSAJE
Aquella paloma
que mece su sombra
sobre las tejas rojas

Se parece
-de lejos-
a la muerte:

Llega y se posa
pegando las alas

Luego te mira:
sabe que ya es tiempo

Un pequeño mensaje dice como la muerte asecha, nos menciona cuando esta en el momento indicado, a veces cuando ya no hay remedio en esos brotes de sangre cuando algo sucede. Y solo queda esperarla porque ella sabe cuando es el momento preciso para llevarte.

NO PASA NADA
                        A Carla Rippey
La vida es una película en blanco y negro
donde no se alcanzan a leer los subtítulos…
tal parece que la muerte no descansa
ni a sol ni a sombra.

Se echan a rodar pequeños mundos
a la orilla del sueño
con el viento del dolor
y la inclinación de los recuerdos.

Pero no pasa nada…
allá en el fondo de la pantalla
no hay reproche posible
ni tristeza mortal en la pareja.

Sólo una sed de imágenes
apagada dulcemente
en el manantial de la costumbre
donde las palabras toman cuerpo.

            El poema habla de la vida, a veces será gris y oscura. Momentos desagradables, los cuales serán guardados en nuestra memoria. Cuando la muerte nos alcance, no podremos escapar de ella. Debido, la vida no la tenemos comprada y nunca sabremos cuando es nuestro momento de dejar de existir en este mundo. Cuando sea hora, todas nuestras ideas, recuerdos, sentimientos, pensamientos, deseos, sueños dejaran de existir. Causando a nuestros seres queridos, una enorme desolación, tristeza y dolor profundo. Pero eso ya no servirá de nada, porque allá en el otro mundo dejaremos de ser. Y sólo esos recuerdos de nosotros se olvidarán lentamente con el paso del tiempo. Hasta quedar en el olvido.

Bibliografía:
Blanco, A. (1993). Amanecer de los sentidos. Antología personal. México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Lecturas Mexicanas Tercera Serie N° 79). Págs. 34, 54, 198.

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