Laura Raquel Ramírez Rodríguez

sábado, 1 de diciembre de 2012

Poemas clásicos para jóvenes

Este libro marcado por la pasión y la temática erótica de Manuel M. Flores, hace del libro una fuente llena de pasión al leer.
Nos muestra lo sencillo del romance, y lo respetuoso de su verso, provoca el sentimiento del corazón, con historias de amor no correspondido y también del deseo del hombre.

PASIÓN
¡Háblame! Que tu voz, eco del cielo,
sobre la tierra por doquier me siga...
con tal de oír tu voz, nada me importa
que el desdén en tu labio me maldiga.

¡Mírame!... Tus miradas me quemaron,
y tengo sed de ese mirar, eterno...
por ver tus ojos, que se abrase mi alma
de esa mirada en el celeste infierno.

¡Ámame!... Nada soy... pero tu diestra
sobre mi frente pálida un instante,
puede hacer del esclavo arrodillado
el hombre rey de corazón gigante.

Tú pasas... y la tierra voluptuosa
se estremece de amor bajo tus huellas,
se entibia el aire, se perfuma el prado
y se inclinan a verte las estrellas.

Quisiera ser la sombra de la noche
para verte dormir sola y tranquila,
y luego ser la aurora... y despertarte
con un beso de luz en la pupila.

Soy tuyo, me posees... un solo átomo
no hay en mi ser que para ti no sea:
dentro de mi corazón eres latido,
y dentro de mi cerebro eres idea.

¡Oh! por mirar tu frente pensativa
y pálido de amores tu semblante;
por sentir el aliento de tu boca
mi labio acariciar un solo instante;

por estrechar tus manos virginales
sobre mi corazón, yo de rodillas,
y devorar con mis tremente besos
lágrimas de pasión en tus mejillas;

yo te diera... no sé... ¡no tengo nada!...
—el poeta es mendigo de la tierra—
¡toda la sangre que en mis venas arde!
¡todo lo grande que mi mente encierra!

Mas no soy para ti... ¡Si entre tus brazos
la suerte loca me arrojara un día,
al terrible contacto de tus labios
tal vez mi corazón... se rompería!

Nunca será... para mi negra vida
la inmensa dicha del amor no existe...
sólo nací para llevar en mi alma
todo lo que hay de tempestuoso y triste.

Y quisiera morir... ¡pero en tus brazos,
con la embriaguez de la pasión más loca,
y que mi ardiente vida se apagara
al soplo de los besos de tu boca!


Manuel M. Flores

Este poema nos muestra el deseo de un hombre a quien una mujer le vuelve loco y anhela todo de ella sin embargo corre el aire de melancolía al no ser aceptado. Nos damos cuenta del sentido dado por el poeta, y cuyas palabras son las más indicadas en su momento de desesperación.



UN BESO NADA MÁS

Bésame con el beso de tu boca, 
cariñosa mitad del alma mía:
un solo beso el corazón invoca, 
que la dicha de dos... me mataría.

¡un beso nada más!... Ya su perfume
en mi alma derramándose la embriaga
y mi alma por tu beso se consume
y por mis labios impaciente vaga.

¡Júntese con la tuya!... Ya no puedo 
lejos tenerla de tus labios rojos... 
¡Pronto... dame tus labios!... ¡tengo miedo 
de ver tan cerca tus divinos ojos!
Hay un cielo, mujer en tus abrazos, 
siento de dicha el corazón preso... 
¡Oh! ¡sosténme en la vida de tus brazos 
para que no me mates con tu beso!


Hermosa forma de pedir un beso, es tan romántico el poema en si más a parte del hecho del habla de algo ya hermoso como es un beso.
Llegar hasta la muerte con ese beso anhelado, por el cual daría su vida entera, así lo definiría una persona enamorada.
El sentir la dicha de ese beso del cuál nos hace referencia el autor.










Hernandez Estrella, F. (1995). Poemas Clásicos para jóvenes. México: Selector.

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