Comentario del libro:
Siempre tú, amor; es un libro en el que se puede encontrar poemas a todo lo importante para la autora, que bien podríamos hacerlos nuestros. Tan simples y tan hermosos sus poemas.
Caminata
Caminar despacio…
de prisa… lentamente…
Caminar tomados de
las manos
y besar tus ojos,
amarte, liberarme de esta cárcel
que me ofusca y
oprime.
Caminar bajo la
lluvia para cubrirte
con mis brazos y
murmurar palabras
con sabor a canela
para que tú no
olvides
Caminar así…
sintiéndote cálida
y sensualmente;
atraerte hacia mí y
estrechar
tu cuerpo blando.
Caminar para
descubrir el mundo…
ese extraño mundo,
invencible, frágil
como vidrio o
amapola.
Caminar… despacio…
Para que sonrías
y secar tus lágrimas
si lloras.
(Parra, 1983)
Comentario del poema:
Este poema nos quiere dar a entender un amor de pareja. De una forma describe cómo son los paseos de dos personas cuando se aman. Se protegen, se abrazan; caminan juntos, para descubrir el mundo. No importa el ritmo en que los pasos se vallan dando, sino simplemente disfrutar del momento. Los pasos como tales, o los pasos que cualquier relación lleva consigo.
En serio…
Te lo digo en serio
Que ya mis labios,
Y mi lengua…
Se saben la lección
De amarte
Como a ti te gusta.
Comentario del poema:
Un poema de desamor, a mi parecer. Cuando se tiene que rechazar a la persona amada. ¿Cómo puede esto suceder, si es que tanto se le ama? La lección en este caso, pienso, podría ser la agresividad que tiene el compañero para amar. O quizás, pueda ser que las expectativas del otro, sean tan grandes que no puedan ser cumplidas por el primero.
Sin ser amantes
Nos quisimos ayer que
éramos jóvenes…
Hoy nos seguimos
amando
Sin ser amantes.
Han transcurrido diez
largos años
Y sólo una vez
Juntamos nuestros
labios.
Fue aquella noche
Que tú vestías de
blanco…
Y conversando, yo jugaba
con tu cabello largo.
Las mutuas
experiencias
Siempre las
comentamos;
Tú eras virgen… yo un
lagarto.
Los días de primavera
Cuando nos íbamos al
río;
Te desnudabas junto
al ciruelo
Yo, bajo la palma.
Tu cuerpo de lince
temblaba como el agua
Y al enseñarte al
nadar…
Tus senos de melón
recién partido,
Acariciaban mi
espalda de isla solitaria;
Te guardé entre mis
brazos,
Nunca serías mía lo
sabía…
Más aún así, tú me necesitabas;
Yo te extrañaba, te
quería.
Con el tiempo yo me
busqué una novia,
Tú te hiciste de un
marido,
Tuviste hijos, yo los
anhelaba.
Nació la niña, a los
pocos años el bebito;
Y yo soltero, siempre
con una o varias amantes
Y con los años
vacíos.
Un día cualquiera,
como hoy,
Te vi cruzar la calle
con el padre de tus hijos
Tenías los ojos
tristes y por eso no me viste;
Los seguí y me di
cuenta que llorabas,
Quería secar tus
lágrimas, quería que me miraras;
Estábamos tan cerca…
y tan lejos…
Después estabas
divorciada, ya eras toda una mujer;
Yo seguí soltero.
Aquella noche
caminábamos de prisa
Por esas calles
oscuras, hablabas y con la débil luz de la luna me fijé en tus labios.
Estabas tan linda, y
tu cabello… olía a selva, a lima…
Nos miramos, nos
besamos.
Te acerqué a mi lado…
y lloramos ¿lo recuerdas?
Somos amigos, y sin
ser amantes… nos amamos.
Comentario del poema:
El tipo de amor que se describe en este poema es diferente, en el que para amarse, no es necesario besarse, ni tener algún gesto lindo hacia quien se ama. Sólo se ama y ya. ¿cómo? y ¿por qué?, no se sabe. Y luego, un día repentino, algo sucede que todo cambia. Y uno se cuestiona sobre lo que es y lo que pudo haber sido, sin omitir que los sentimientos se vuelven a encontrar. Quién no ha tenido un amor así como el que Celia nos obsequia.
Parra, C. (1983). Siempre tu, amor. México: Federación editorial mexicana
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