Laura Raquel Ramírez Rodríguez

sábado, 24 de noviembre de 2012

Siempre tú, amor. Celia Parra

Comentario del libro:
Siempre tú, amor; es un libro en el que se puede encontrar poemas a todo lo  importante para la autora, que bien podríamos hacerlos nuestros. Tan simples y tan hermosos sus poemas. 

           
                                                                         Caminata 


Caminar despacio…
de prisa… lentamente…
Caminar tomados de las manos
y besar tus ojos, amarte, liberarme de esta cárcel
que me ofusca y oprime.
Caminar bajo la lluvia para cubrirte
con mis brazos y murmurar palabras
con sabor a canela
para que tú no olvides
Caminar así… sintiéndote cálida
y sensualmente;
atraerte hacia mí y estrechar
tu cuerpo blando.
Caminar para descubrir el mundo…
ese extraño mundo, invencible, frágil
como vidrio o amapola.
Caminar… despacio…
Para que sonrías
y secar tus lágrimas si lloras.

(Parra, 1983)


Comentario del poema:
Este poema nos quiere dar a entender un amor de pareja. De una forma describe cómo son los paseos de dos personas cuando se aman. Se protegen, se abrazan; caminan juntos, para descubrir el mundo. No importa el ritmo en que los pasos se vallan dando, sino simplemente disfrutar del momento. Los pasos como tales, o los pasos que cualquier relación lleva consigo. 





En serio…

Te lo digo en serio
Que ya mis labios,
Y mi lengua…
Se saben la lección
De amarte
Como a ti te gusta.
  
(Parra, 1983)


Comentario del poema:
Un poema de desamor, a mi parecer. Cuando se tiene que rechazar a la persona amada. ¿Cómo puede esto suceder, si es que tanto se le ama? La lección en este caso, pienso, podría ser la agresividad que tiene el compañero para amar. O quizás, pueda ser que las expectativas del otro, sean tan grandes que no puedan ser cumplidas por el primero.  





Sin ser amantes


Nos quisimos ayer que éramos jóvenes…
Hoy nos seguimos amando
Sin ser amantes.
Han transcurrido diez largos años
Y sólo una vez
Juntamos nuestros labios.
Fue aquella noche
Que tú vestías de blanco…
Y conversando, yo jugaba con tu cabello largo.
Las mutuas experiencias
Siempre las comentamos;
Tú eras virgen… yo un lagarto.
Los días de primavera
Cuando nos íbamos al río;
Te desnudabas junto al ciruelo
Yo, bajo la palma.
Tu cuerpo de lince temblaba como el agua
Y al enseñarte al nadar…
Tus senos de melón recién partido,
Acariciaban mi espalda de isla solitaria;
Te guardé entre mis brazos,
Nunca serías mía lo sabía…
Más aún así, tú me necesitabas;
Yo te extrañaba, te quería.
Con el tiempo yo me busqué una novia,
Tú te hiciste de un marido,
Tuviste hijos, yo los anhelaba.
Nació la niña, a los pocos años el bebito;
Y yo soltero, siempre con una o varias amantes
Y con los años vacíos.
Un día cualquiera, como hoy,
Te vi cruzar la calle con el padre de tus hijos
Tenías los ojos tristes y por eso no me viste;
Los seguí y me di cuenta que llorabas,
Quería secar tus lágrimas, quería que me miraras;
Estábamos tan cerca… y tan lejos…
Después estabas divorciada, ya eras toda una mujer;
Yo seguí soltero.
Aquella noche caminábamos de prisa
Por esas calles oscuras, hablabas y con la débil luz de la luna me fijé en tus labios.
Estabas tan linda, y tu cabello… olía a selva, a lima…
Nos miramos, nos besamos.
Te acerqué a mi lado… y lloramos ¿lo recuerdas?
Somos amigos, y sin ser amantes… nos amamos. 
    
(Parra, 1983)



Comentario del poema:
 El tipo de amor que se describe en este poema es diferente, en el que para amarse, no es necesario besarse, ni tener algún gesto lindo hacia quien se ama. Sólo se ama y ya. ¿cómo? y ¿por qué?, no se sabe. Y luego, un día repentino, algo sucede que todo cambia. Y uno se cuestiona sobre lo que es y lo que pudo haber sido, sin omitir que los sentimientos se vuelven a encontrar. Quién no ha tenido un amor así como el que Celia nos obsequia.


Fuente:
Parra, C. (1983). Siempre tu, amor. México: Federación editorial mexicana











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